ISIDORO DE SEVILLA Libro de las sentencias II y III
ISIDORO DE SEVILLA De los sinónimos y Libro I de las sentencias
BRAULIO SAN Epistolario
se produjo en Francia y en Italia.
Este florecimiento cultural pudo darse gracias, sobre todo, a la solidaridad y rápida fusión de lo hispano-romano y lo visigodo y a las estrechas y óptimas relaciones entre la Iglesia y el Estado, que tienen su manifestación más acusada en los Concilios de Toledo.
El primer representante de esta cultura es, sin duda, San Isidoro de Sevilla, pero no es menos cierto que a este resurgimiento cultural contribuyeron no poco algunos de los reyes visigodos, y de entre los obispos merecen destacarse los nombres de Braulio, Eugenio II, Tajón, Fructuoso, Ildefonso y Julián.
A la muerte de San Isidoro ( 636) el centro cultural de la España visigoda pasó de Sevilla a Zaragoza en la figura del más ilustre de sus discípulos, San Braulio.
TERTULIANO Tratado de la paciencia
ellas cabe destacar sus tratados sobre “La Oración”, “La Penitencia” y “El bautismo”, con los cuales se había propuesto resumir y completar la instrucción oral dada a los catecúmenos, describiendo y profundizando el hondo y misterioso sentido moral y litúrgico, que encerraban algunos ritos eclesiásticos de la iniciación cristiana.
CRISÓSTOMO JUAN 25 homilias sobre los Hechos de los Apóstoles
ORÍGENES Tratado de la oración
LEIRINS DE VICENTE SAN El conmonitorio
San Vicente es el más conocido de los monjes escritores de Lérins. Poco sabemos de su vida, si se exceptúa lo que de él refiere Gennadio {De vir. ill. 65[64]). Oriundo de las Galias, Vicente se embarca durante varios años en variis ac tristibus saecularis militiae turbinibus y fija luego su residencia en Lérins, donde vive como sacerdote anejo al monasterio. Gennadio celebra sus conocimientos bíblicos y de historia de los dogmas. Al parecer, tuvo a su cuidado, con Salviano, la formación de Salonio y Verano, hijos de Euquerio (Euquerio. lnstr. I praef.) Murió antes del 450; acaso, antes del 435.
LEÓN MAGNO SAN Sermones escogidos
JERÓNIMO SAN Sobre los hombres ilustres
JERÓNIMO SAN Cartas espirituales
EGERIA Itinerario
GREGORIO DE NISA Diálogo sobre el alma y la resurrección
DE LYON IRENEO Contra los herejes V (de V)
Su autor es el más destacado teólogo y Padre de la Iglesia del siglo II, San Ireneo de Lyon, que a través de su maestro San Policarpo fue discípulo de San Juan. Representa del modo más puro la Tradición Apostólica. Esta obra es de un interés particular, porque en la Providencia divina llegó a ser la fuente de la que brotaron muchas ideas y principios que en los siglos siguientes fecundaron la teología hasta el día de hoy. Para valorar su importancia basta ver, por ejemplo, la cantidad de veces que citan esta obra los documentos del Magisterio de la Iglesia, por ejemplo los del Vaticano II o el Catecismo de la Iglesia Católica.
IRENEO DE LYON Contra los herejes III (de V)
IRENEO DE LYON Contra los herejes II de V,
IRENEO DE LYON Contra los herejes (I de V)
CRISÓSTOMO JUAN Carta a Teodoro
que habiéndose dedicado por su consejo a los ejercicios de una vida retirada y piadosa, no permaneció constante en sus propósitos, y llevado del amor de una joven, por nombre Hermiona, aflojó la rienda a los caprichos de la juventud.
San Juan Crisóstomo lo exhorta y anima a hacer penitencia y dedicarse como antes a la vida de retiro.
El resultado de las cartas fue la conversión de Teodoro, que juntamente con Máximo y Basilio, amigos de San Juan Crisóstomo, volvió a hacer con ellos una vida de recogimiento y perfección, semejante a la monástica 2. consagrada al estudio de la Sagrada Escritura y de los ejercicios piadosos, bajo la dirección de Diodoro, que después fue Obispo de Tarso, en Cilicia, y de Carterio. que juntamente con Diodoro tenía el cuidado de los monasterios de Anlioquía.
PALADIO DE GALACIA Historia Lausíaca
Las vidas de los santos Padres, la Historia a Lattso o Historia Lausíaca (todos estos títulos se hallan en los manuscritos), es la historia de los ascetas más ilustres de Egipto narrada a Lauso, alto funcionario de la corte de Constantinopla, por Paladio, amigo suyo.
Lauso había expresado a nuestro autor su deseo de conocer las vidas y los hechos de estos monjes de Egipto, de Palestina y de otras partes, cuyas proezas se comentaban con asombro en la capital. Y para satisfacer a sus deseos redactó Paladio en 419/420 una serie de biografías monásticas.
PADRES APOSTÓLICOS III, El Pastor de Hermas
El Pastor de Hermas es un escrito complicado, difícil de entender, desconcertante en la exposición y confuso en las ideas. Son muchos los interrogantes que plantea la obra: escrito misterioso, de mediados del s. II, de carácter apocalíptico, aunque se enumere entre los Padres Apostólicos. Enigmática es la personas de Hermas, como lo son también la composición y estructura, los niveles redaccionales y el simbolismo de las visiones, alegorías y doctrina. Todo el conjunto crea dificultades a la hora de valorar el sentido y alcance teológico de sus enunciados.
PADRES APOSTÓLICOS II
La iglesia ha roto con el judaismo, aunque haya aún “judaizantes” que intentan corromper la pureza de la fe cristiana, armonizando la
práctica del sábado con el “día del Señor”. La gnosis es vista por Ignacio como un gran peligro; ante ella, el obispo de Lyón, Ireneo, asiático de origen como Ignacio, invocará la continuidad de la tradición apostólica y citará el testimonio del obispo de Antioquía. Uno y
otro se harán fuertes en tomo a “la carne de Cristo”, verdadera piedra de toque ante docetas y gnósticos, y pilar fundamental para la “humana salus”.







































