PADRES APOSTÓLICOS II


 La iglesia ha roto con el judaismo, aunque haya aún “judaizantes” que intentan corromper la pureza de la fe cristiana, armonizando la
práctica del sábado con el “día del Señor”. La gnosis es vista por Ignacio como un gran peligro; ante ella, el obispo de Lyón, Ireneo, asiático de origen como Ignacio, invocará la continuidad de la tradición apostólica y citará el testimonio del obispo de Antioquía. Uno y
otro se harán fuertes en tomo a “la carne de Cristo”, verdadera piedra de toque ante docetas y gnósticos, y pilar fundamental para la “humana salus”.