La aceptación del misterio revelado que lleva a cabo el creyente en el acto de fe no es de suyo inestable, sino que es firme por naturaleza y excluye toda duda o vacilación acerca de lo que se cree. La razón, impulsada por la voluntad, admite la verdad revelada, a pesar de no ser evidente, y consiente en ella.
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MORALES JOSÉ FIDALGO JOSÉ MANUEL Introducción a la teología
La actividad teológica procede por tanto de la fe. Es un saber de fe que supera la razón sin negarla. La existencia de la teología se explica por las características propias de la fe, que de un lado posee ya su objeto (Dios) y de otro lado está en continuo movimiento hacia Él, con el fi n de aprehenderlo mejor y amarlo más.
La aceptación del misterio revelado que lleva a cabo el creyente en el acto de fe no es de suyo inestable, sino que es firme por naturaleza y excluye toda duda o vacilación acerca de lo que se cree. La razón, impulsada por la voluntad, admite la verdad revelada, a pesar de no ser evidente, y consiente en ella.
La aceptación del misterio revelado que lleva a cabo el creyente en el acto de fe no es de suyo inestable, sino que es firme por naturaleza y excluye toda duda o vacilación acerca de lo que se cree. La razón, impulsada por la voluntad, admite la verdad revelada, a pesar de no ser evidente, y consiente en ella.
PELLITERO RAMIRO Introducción al estudio del Catecismo de la Iglesia Católica
El Catecismo de la iglesia Católica es un texto que implica una vida.
Recoge la Tradición viva de la fe cristiana en un tiempo en que muchos no la conocen bien o no la viven del todo.
Quienes aborden estas páginas como complemento de su formación cristiana, podrán reconocer una síntesis de lo que han recibido y descubrir algunos aspectos menos explorados por ellos. Quienes se adentren en el libro por sí mismo, esperamos puedan hacerse idea de la riqueza de contenidos de este «Catecismo» singular, así como identificar sus principales claves para la educación de la fe cristiana y para muchas cuestiones que se plantean en nuestros días.
Ramiro Pellitero es Profesor de Eclesiología y de Teología pastoral en la Universidad de Navarra» así como asesor en educación de la fe.
Recoge la Tradición viva de la fe cristiana en un tiempo en que muchos no la conocen bien o no la viven del todo.
Quienes aborden estas páginas como complemento de su formación cristiana, podrán reconocer una síntesis de lo que han recibido y descubrir algunos aspectos menos explorados por ellos. Quienes se adentren en el libro por sí mismo, esperamos puedan hacerse idea de la riqueza de contenidos de este «Catecismo» singular, así como identificar sus principales claves para la educación de la fe cristiana y para muchas cuestiones que se plantean en nuestros días.
Ramiro Pellitero es Profesor de Eclesiología y de Teología pastoral en la Universidad de Navarra» así como asesor en educación de la fe.
BLANCO SARTO PABLO Eucaristía
Este libro profundiza lo que el concilio Vaticano II ha llamado la «cumbre y fuente» de la vida cristiana (cf. L G 11, PO 5, S C 10), el centro mismo de la Iglesia. En primer lugar, abordamos lo que la Escritura dice sobre el mayor de los sacramentos y el lugar que va ocupando en la vida de la Iglesia, para seguir después con el tratamiento más sistemático de sus principales dimensiones, presentadas de modo didáctico y progresivo, esto es, la Eucaristía como memorial, como presencia y como comunión. El misterio eucarístico
contiene las dimensiones sacrificial y memorial, convival y comunional, cósmica y escatológica. La Eucaristía permite además que todo lo nuestro sea presentado como ofrenda agradable al Padre. La unión entre vida y celebración eucarística permite de modo eminente la santificación de la vida ordinaria.
contiene las dimensiones sacrificial y memorial, convival y comunional, cósmica y escatológica. La Eucaristía permite además que todo lo nuestro sea presentado como ofrenda agradable al Padre. La unión entre vida y celebración eucarística permite de modo eminente la santificación de la vida ordinaria.
TEORÍA DEL CONOCIMIENTO Francisco Gallardo Juan Fernando Sellés
La Teoría del conocimiento es la disciplina filosófica que estudia cómo es el conocer del hombre y cuáles son sus niveles. El conocer humano tiene la peculiaridad de que todos y cada uno de sus niveles actúan de una manera necesaria, es decir, actúan como actúan y no pueden actuar de otro modo, siendo tal manera perfecta. A esa perfección los filósofos clásicos griegos y medievales que la descubrieron la llamaron ‘acto’. ‘Acto’, frente a ‘potencia’, denota perfección.
MUÑOZ RODRIGO GUITIÁN GREGORIO, Moral social
La Moral social se ocupa del obrar libre del hombre que vive y actúa en sociedad, y se acerca a la acción precisamente desde ese prisma relacional. La libertad es una facultad de las personas, pero éstas no viven aisladas sino que forman parte de ciertas comunidades (familia, amistad, comunidad política, relaciones profesionales, etc.) en las que están vigentes unos valores e instituciones (leyes, costumbres, expectativas), aquellos que componen el marco en el que se despliega la libertad de cada uno.
SELLÉS JUAN FERNANDO FIDALGO JOSÉ MANUEL Antropología filosófica
Un estudio del ser humano no debe conformarse con investigar los elementos comunes a todos, sino adentrarse en lo más radical de nosotros mismos: la intimidad de la persona, el quién que cada uno somos. Ese conocimiento de la verdad íntima de cada quien, lejos de la soledad amenazante, se abre en libertad y esperanza, al futuro trascendente. La persona es radicalmente apertura a Dios y a las demás personas.
TRIGO TOMÁS Moral de la persona: las virtudes
La Teología Moral suele dividirse en Moral Fundamental y Moral Especial.
La Moral de la Persona es una parte de la Moral Especial que considera la persona humana como llamada a realizar el bien, a alcanzar la perfección y la santidad, ordenando a ese fin, mediante las virtudes humanas y sobrenaturales, todas sus facultades y aptitudes.
En el presente manual no se estudia la virtud de la justicia, que es una parte de la Moral de la Persona que suele designarse con el nombre de Moral Social.
La Moral de la Persona es una parte de la Moral Especial que considera la persona humana como llamada a realizar el bien, a alcanzar la perfección y la santidad, ordenando a ese fin, mediante las virtudes humanas y sobrenaturales, todas sus facultades y aptitudes.
En el presente manual no se estudia la virtud de la justicia, que es una parte de la Moral de la Persona que suele designarse con el nombre de Moral Social.
ARANDA GONZALO PÉREZ DIEGO Libros poéticos y sapienciales
En los libros Poéticos y Sapienciales no encontramos leyes o promesas hechas por Dios, ni oráculos de personas que hablen en su nombre. Todo en ellos es palabra humana: es el hombre piadoso el que reza y expone sus sentimientos ante Dios. En estos libros parece escucharse exclusivamente la voz de sus au- tores; pero sus palabras, escritas bajo el carisma de la inspiración divina, son proclamadas en la Iglesia como Palabra de Dios. Este hecho, que puede pa- recer paradójico, nos lleva a comprender mejor la verdadera naturaleza de la Escritura y de la inspiración de los libros sagrados. Todos ellos ofrecen directamente la palabra del hombre que es a su vez y de forma misteriosa Palabra de Dios.
MILÁN FERNANDO Libros proféticos
A los ojos de sus discípulos Jesús es «un profeta poderoso en obras y palabras» (Lc 21,19). Algunos de sus contemporáneos le sitúan en la línea de Jeremías o de Elías (Mt 16,14) o, incluso, como «el profeta que viene al mundo» (Jn 6,14). También los evangelios muestran que Jesús es, como otros profetas (cfr. Dn 9), capaz de interpretar las Escrituras. Sin embargo, no es un profeta cualquiera. Él habla de sí mismo y aclara el sentido profundo de los textos cuando se los aplica a su figura y a su misión. Así sucede, por ejemplo, cuando en la sinagoga de Nazaret Jesús, después de leer Is 61,1-2, proclama abiertamente: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».
FIDALGO JOSÉ M. Teología de la Creación
Como afirmaba Max Planck, la ciencia conduce a un hombre sin prejuicios a «la impresión de que la Naturaleza estuviera regida por una voluntad inteligente». Pero la verdad de fe de la creación se mueve en un plano diferente –articulable y nunca contradictorio– al de la investigación científca. Cuando la Sagrada Escritura y el Credo hablan de la creación no hablan de ciencia, sino que hacen una confesión de fe. Decimos en ella que existe un único Dios, causa soberana del mundo, cuyo impulso es el amor.
Dios, en efecto, crea con verdad, con poder y con amor. Crear quiere decir, sobre todo, producir ser, producir bien: hacer participar del Ser y del Bien.
Afirmar la creación es así un modo de alabar a Dios.
Dios, en efecto, crea con verdad, con poder y con amor. Crear quiere decir, sobre todo, producir ser, producir bien: hacer participar del Ser y del Bien.
Afirmar la creación es así un modo de alabar a Dios.
PELLITERO RAMIRO Eclesiología
La Iglesia es madre y es hogar. Es madre, como les gustaba considerar a los grandes autores cristianos de los primeros siglos. A ella, señalaba Guardini, y no al cristiano considerado particularmente, pertenecen esos signos eficaces de la
salvación que son los sacramentos. A ella pertenecen las formas y las normas de esa nueva existencia que comienza en la pila bautismal, como comienza la vida en el seno materno. Ella es el principio y la raíz, el suelo y la atmósfera, el alimento y el calor, el todo viviente que va penetrando la persona del cristiano. Es a la Iglesia –seguía explicando– y no al individuo, a quien se le confía la existencia cristiana, que comprende una enseñanza divina, un misterio (¡Cristo!) que se celebra en la liturgia y una vida orgánica y jerárquicamente estructurada. Es a la Iglesia a quien Dios le confiere «la fuerza creadora capaz de transmitir y propagar la fe».
salvación que son los sacramentos. A ella pertenecen las formas y las normas de esa nueva existencia que comienza en la pila bautismal, como comienza la vida en el seno materno. Ella es el principio y la raíz, el suelo y la atmósfera, el alimento y el calor, el todo viviente que va penetrando la persona del cristiano. Es a la Iglesia –seguía explicando– y no al individuo, a quien se le confía la existencia cristiana, que comprende una enseñanza divina, un misterio (¡Cristo!) que se celebra en la liturgia y una vida orgánica y jerárquicamente estructurada. Es a la Iglesia a quien Dios le confiere «la fuerza creadora capaz de transmitir y propagar la fe».
LUCAS F. MATEO-SECO MIGUEL BRUGAROLAS Misterio de Dios
Entendida en toda su amplitud de facetas, la cuestión sobre Dios es la cuestión más vital y más radical de toda la teología. En efecto, la theo-logía es la ciencia
de Dios tal y como Él se ha revelado al hombre y, por tanto, tal y como es conocido por la fe. En el quehacer teológico, cualquier otra cuestión encuentra su razón de ser precisamente en su relación con Dios, que es el centro de toda pregunta teológica.
La cuestión de Dios es también la cuestión más radical de la existencia humana, pues afecta decisivamente y profundamente al hombre: en el Dios vivo se encuentra la última razón de nuestra existencia, de nuestro caminar Dios en Cristo por el Espíritu Santo (cf. Rm 8, 15). La pregunta sobre Dios está inscrita en el corazón del hombre como una capacidad de acceder a Dios.´
de Dios tal y como Él se ha revelado al hombre y, por tanto, tal y como es conocido por la fe. En el quehacer teológico, cualquier otra cuestión encuentra su razón de ser precisamente en su relación con Dios, que es el centro de toda pregunta teológica.
La cuestión de Dios es también la cuestión más radical de la existencia humana, pues afecta decisivamente y profundamente al hombre: en el Dios vivo se encuentra la última razón de nuestra existencia, de nuestro caminar Dios en Cristo por el Espíritu Santo (cf. Rm 8, 15). La pregunta sobre Dios está inscrita en el corazón del hombre como una capacidad de acceder a Dios.´
LORDA JUAN LUIS ÁLVAREZ ALFREDO Antropología teológica
El Evangelio es una buena noticia. Nos manifiesta quién es Dios y, a la vez, cuáles son sus designios de amor para el ser humano. La Iglesia no ha dejado de profundizar y de comunicar la visión del hombre que se perfila ante la mirada iluminada por la fe. Presta un gran servicio a la humanidad, que, para vivir de un modo inteligente y libre, necesita comprenderse y orientarse. Como escribió Edith Stein, «… saber qué somos, qué debemos ser y cómo podemos llegar a serlo es la tarea más urgente de todo hombre».
EDO PABLO M. Evangelios Sinópticos y Hechos de los Apóstoles
Se conocen como evangelios sinópticos los que se atribuyen a Mateo, Marcos y Lucas.
El término castellano «sinóptico» tiene su origen en la palabra griega sinopsis, que literalmente significa «visión de conjunto».
Si ponemos en columnas paralelas los tres evangelios, con un golpe de vista o una visión de conjunto podemos ir descubriendo una estrecha relación entre los relatos, con numerosas semejanzas, a veces incluso literales. Además, los tres evangelios siguen un esquema narrativo muy similar y con mucha frecuencia cuentan los mismos episodios, con ciertas variaciones o matices. El evangelio según Juan, llamado también cuarto evangelio, cuenta muchos episodios que no relatan los otros tres y emplea con frecuencia un lenguaje diverso. Por eso suele estudiarse en una asignatura aparte.´
El término castellano «sinóptico» tiene su origen en la palabra griega sinopsis, que literalmente significa «visión de conjunto».
Si ponemos en columnas paralelas los tres evangelios, con un golpe de vista o una visión de conjunto podemos ir descubriendo una estrecha relación entre los relatos, con numerosas semejanzas, a veces incluso literales. Además, los tres evangelios siguen un esquema narrativo muy similar y con mucha frecuencia cuentan los mismos episodios, con ciertas variaciones o matices. El evangelio según Juan, llamado también cuarto evangelio, cuenta muchos episodios que no relatan los otros tres y emplea con frecuencia un lenguaje diverso. Por eso suele estudiarse en una asignatura aparte.´
PENTATEUCO Y LIBROS HISTÓRICOS Francisco Varo
Quienes se dediquen a la catequesis o a la enseñanza religiosa escolar, podrán encontrar en ella –aunque no es lo más importante– algo que les resultará muy útil: historias que atraen la atención. No simplemente relatos curiosos o divertidos, que esos sirven para algo pero al final distraen del objetivo principal. En la docencia se necesitan historias que, en sí mismas, lleven las ideas clave que se desea trasmitir. Pues bien, en pocas asignaturas encontraremos tantos relatos instructivos como en ésta para hablar de casi todo: del trabajo, del cuidado de la naturaleza, del matrimonio y la familia, de la vocación, de por qué cumplir los mandamientos de la ley de Dios no es una carga sino una liberación, de la importancia de la justicia y la solidaridad, de la acción del Espíritu Santo, y de muchas otras cuestiones.
CABALLERO JUAN LUIS Escritos Paulinos
Las dificultades con las que uno se encuentra a la hora del análisis de estos textos son de diversa índole. Una de ellas viene causada por el hecho de tratarse, en su mayoría, de cartas «ocasionales», esto es, de textos escritos con ocasión de algún hecho concreto o de alguna cuestión planteada al apóstol por los miembros de una iglesia determinada. Como las mismas cartas no nos aportan un contexto completo de dichas situaciones, y como escasean otros tipos de fuentes, no es raro que falten elementos de juicio para comprender correctamente algunas afirmaciones. Otra de las dificultades tiene su origen en el limitado conocimiento que tenemos del cristianismo y el judaísmo de la época en la que san Pablo escribió sus cartas. Por esto, en este manual se dedican los tres primeros capítulos a ofrecer algunas claves que ayuden a afrontar estas dificultades.
HERCE RUBÉN Filosofía de la ciencia
A lo largo de los últimos siglos, la ciencia ha ido ocupando un lugar cada vez más central en la vida humana. Hasta tal punto que en nuestros días parece impregnarlo todo. Nos levantamos con el despertador de nuestro móvil y nos
acostamos apagando la luz de la última lámpara LED que hemos comprado. Nos movemos en coches impulsados por energías renovables y consultamos el tiempo para ver si va a llover el fin de semana. Cocinamos alimentos
pre-congelados en nuestro microondas y nos fiamos de los tratamientos médicos cada vez que enfermamos. Un fenómeno tan omnipresente requiere de una reflexión filosófica.
acostamos apagando la luz de la última lámpara LED que hemos comprado. Nos movemos en coches impulsados por energías renovables y consultamos el tiempo para ver si va a llover el fin de semana. Cocinamos alimentos
pre-congelados en nuestro microondas y nos fiamos de los tratamientos médicos cada vez que enfermamos. Un fenómeno tan omnipresente requiere de una reflexión filosófica.
BASTERO JUAN L. FIDALGO JOSÉ M Mariología
María nació en Palestina hace ya más de dos mil años. Llevó una vida sencilla y humilde. Dios se encarnó en su seno virginal… En la Iglesia siguen resonando aquellas palabras del Magnificat «me llamarán bienaventurada todas las genernaciones». En efecto, nadie en toda la historia ha sido tan querida y venerada como la Virgen María, elegida para ser Madre de Dios, Madre del Verbo Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo. ¡Cuántas personas han llevado su nombre! ¡Cuántas oraciones, cuántas súplicas, cuántas alabanzas! Templos y santuarios se han dedicado a ella en los cinco continentes. La Iglesia propone su vida como modelo y anima a sus hijos cristianos a recurrir continuamente a su cuidado maternal.
SÁNCHEZ MIGALLÓN SERGIO Ética
Aunque no lo parezca, la filosofía importa mucho a cada uno de nosotros. Pues es el tipo de conocimiento que nos permite vivir humanamente, esto es, de modo consciente y libre, lúcido y responsable. Además, para el creyente es la condición de la plena y personal acogida de la Revelación: la fe ha der ser pensada y, hasta donde se pueda, vista con la propia razón. La alternativa es vivir de prestado; vivir anónimamente de lo que se piensa, se dice o se hace en un determinado ambiente. Hoy, como siempre y aunque se pregone lo contrario, casi todo empuja poderosamente a vivir de esta segunda manera. No es difícil descubrirlo. Y tampoco es verdad que se pueda vivir así mucho tiempo.
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