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MARMION COLUMBA, Jesucristo en sus misterios

Los misterios del Hombre-Dios no sólo son modelos dignos de nuestra consideración, sino que encierran en sí mismos incomparables tesoros de mérito y de gracia. De su virtud omnipotente, Jesucristo siempre vivo, opera la perfección interior y sobrenatural de sus estados en todos aquellos que se sienten movidos por el deseo sincero de imitarle y que por medio de la fe y del amor se ponen en contacto directo con Él.
A la luz, pues, de estas verdades, ha expuesto el autor los principales misterios de Jesús.


MARMION COLUMBA BEATO, Sufriendo con Cristo

El sufrimiento es un fenómeno universal. Nadie puede escapar a sus ataques y él acecha al hombre desde su llegada a este mundo y le acompaña lauta su último suspiro.
Bajo su influjo están todos los hombres y todo cuanto hay en el hombre, cuerpo, alma, corazón, espíritu, todo es abarcado por él. Su dominio se extiende tanto como las potencias del hombre.
A semejanza de la Cruz, su símbolo más perfecto y expresivo, el sufrimiento es también para unos motivo de “escándalo”, para otros “locura"; y para otros, sublime prueba de fidelidad, precioso medio de perfección, germen fecundo de gloria.



MARMION COLUMBA BEATO, Jesucristo ideal del sacerdote

Dom Marmion ha conquistado un lugar tan sobresaliente en la literatura espiritual contemporánea que toda obra suya tiene asegurada la mejor acogida por el Soberano Pontífice. Este felicita vivamente a quienes han recogido, ordenado y publicado estas páginas doctas y piadosas y desea paternalmente que ellas prolonguen en el mayor ámbito posible y principalmente entre los sacerdotes, aquella bienhechora influencia que, aun vivo, ejerció el eminente maestro de vida espiritual que fue Dom Columba Marmion. 

MARMION COLUMBA, Jesucristo vida del alma


Marmion nació el 1 de abril de 1858 en la Isla de los Santos, en un ambiente impregnado de fe cristiana. Su padre era irlandés, y su madre francesa. De esta doble ascendencia parte su naturaleza rica y compleja: muy sensible, exuberante, lleno de jovialidad, pero impresionable; corazón confiado, generoso, comprensivo, tenía el sentido y el gusto de la bondad; inteligencia clara y penetrante, gozaba de la fe inquebrantable de sus padres. En la medida en que Dios le había dotado, así también tendría sus destinos sobre él.