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AMBROSIO DE MILÁN Elías y el ayuno Nabot Tobías


 En estas tres obras, Ambrosio se ocupa de personajes en sí dispares del Antiguo Testamento, a saber un profeta, un propietario de Jezrael, y un israelita piadoso del norte de Palestina, respectivamente. Se trata además de figuras que vivieron en épocas diferentes de la historia del pueblo judío -entre los siglos IX-VIII a. C.-, es decir la última época de la monarquía y la deportación a Babilonia.
Todas ellas, sin embargo, tienen en común que sus historias han alcanzado un grado tal de ejemplaridad, que las convierte en un verdadero paradigma de comportamiento ejemplar.

 


 

AMBROSIO DE MILÁN Los deberes


 La figura de Ambrosio de Milán suscitó ya la atención de sus inmediatos contemporáneos, como Rufino de Aquileya y Paulino de Milán. Modernamente se han ocupado de su biografía otros autores de nuestro tiempo. También nosotros tratamos de manera más bien sintética sus rasgos biográficos en anteriores ocasiones4. Ahora, para no ser reiterativos, vamos a centrarnos brevemente en su tratado De officiis que, como es sabido, ha tenido una gran influencia en la posteridad. Así por ejemplo, los humanistas del Renacimiento le otorgaron a este escrito ambrosiano un lugar destacado, al ser una de las primeras obras latinas que se imprimieron en el siglo XV.


 

AMBROSIO DE MILÁN El Paraíso Caín y Abel Noé

En este volumen se agrupan tres textos de san Ambrosio que presentan indudables rasgos comunes: los tres se centran sobre los primeros capítulos del Génesis, fueron compuestos por la misma época y se agrupan entre los escritos exegéticos del gran obispo de Milán. Si bien no se cuentan entre sus obras más estudiadas y famosas, su interés radica tanto en la importancia de los acontecimientos que comenta, como en el indudable valor literario que les confiere la extraordinaria personalidad de su autor.


 


AMBROSIO DE MILÁN Los seis días de la Creación

 Los seis días de la Creación es tenida por muchos, si no como el escrito más importante en el conjunto de la obra ambrosiana, al menos el más amplio y ambicioso de los tra­tados que dedicó a diversos temas del Génesis, como el Pa­raíso, Caín y Abel, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, José y los Patriarcas, además de la Interpelación de Job y David y las dos Apologías de David. Esta obra, dividida en seis libros, contiene un amplio comentario al primer capítulo del Génesis.



AMBROSIO DE MILÁN Sobre Abrahán

 En el presente escrito De Abraham, quizá como en ningún otro tratado de san Ambrosio, muestra claramente su personalidad, sobre todo porque manifiesta su inclinación a la predicación moral y sus dotes exegéticas de la Sagrada Escritura.
Hay unanimidad en cuanto a la autoría de los dos libros. Pero no existe acuerdo en cuanto a la datación, problema que permanece sin resolver entre los expertos. La mayor parte de los estudiosos modernos se inclina por aceptar la opinión de J.-R. Palanque que indica la composición De Abraham en los años 382-383.
Pero, antes de examinar cada uno de los dos libros que componen esta obra de san Ambrosio,   conviene tener muy presentes la vida y las circunstancias de Abrahán, patriarca hebreo, personaje bíblico central de toda esta obra literaria ambrosiana.



AMBROSIO DE MILÁN Sobre la fe

Cuando Ambrosio accede a la sede episcopal de Milán a finales del 374, el Imperio se encuentra gobernado por tres emperadores: Valentiniano I, su hermano Valente, a quien confió el Oriente, y su hijo mayor Graciano, gobernador de las Galias, la Bretaña y España. Valentiniano tiene de su segunda esposa, Justina, otro hijo, el futuro Valentiniano II. Al año siguiente (375), Valentiniano I muere de repente de un ataque de apoplejía y su círculo de conocidos intenta hacer aclamar por el ejército al pequeño Valentiniano como emperador, sin escuchar la opinión de Graciano. Este acepta el hecho consumado pero guarda para sí a partir de entonces el mando sobre todo el Occidente. Graciano, que re­sidía normalmente en Tréves, hace poco después, en 376, un viaje a Roma, pasando probablemente por Milán, pero no tenemos noticia de que entonces se encontrara con Am­brosio, obispo de la ciudad. 


 


AMBROSIO DE MILÁN Eplicación del símbolo Los sacramentos Los misterios

Las obras contenidas en este volumen ocupan un puesto de particular relieve entre los escritos de san Ambrosio. Su importancia radica en su significado histórico, litúrgico y dogmático. Los tres escritos están estrechamente conectados entre sí, ya que se refieren a los ritos en los que los catecúmenos de la Iglesia de Milán recibían los sacramentos de iniciación cristiana. No se trata de opúsculos especulativos, sino de explicaciones dirigidas a la intelección y vivencia de la vida cristiana. Reproducen casi taquigráficamente la predicación que el obispo de Milán impartía durante la semana de Pasión y la semana de Pascua a los catecúmenos y neófitos. 


 


AMBROSIO DE MILÁN El Espíritu Santo


 Ambrosio es el primer occidental que es­cribió un tratado sobre el Espíritu Santo. Inspirándose en la mejor teología griega sobre el tema, muestra con argumentos de Escritura y de razón que el Espíritu Santo es Dios. 

Era lo que le había pedido el Emperador en carta autógrafa, cuya publicación constituye toda una reco­mendación de esta obra.
Nació hacia el año 339 en Tréveris, donde su padre era prefecto de las Galias. Tras la muerte prematura del padre su familia se trasladó a Roma, donde el joven Ambrosio recibió una formación esmerada llegando a ser jurista y ejerciendo la abogacía. Hacia el 370 fue nombrado gobernador de las provincias de Liguria y Emilia, con residencia en Milán. Pocos días después de su bautismo en diciembre del 374  -a la muerte de Auxencio, obispo arriano de Milán-, Ambrosio fue elegido por el pueblo para ocupar la sede episcopal milanesa, en la que permanecería hasta su muerte ocurrida en diciembre del 397. 



AMBROSIO DE MILÁN La Penitencia


 San Ambrosio es uno de los cuatro grandes doctores de la Iglesia Occidental, juntamente con San Jerónimo, San Agustín y San Gregorio Magno. Nació en Tréveris, donde su padre era prefecto. No se sabe con precisión la fecha de su nacimiento. Según los datos más probables debió nacer entre los años 337 y 339. Nada sabemos de su adolescencia. Su familia era profundamente cristiana. Un miembro de su familia, Santa Sotera, fue mártir; su hermana, Santa Marcelina, se consagró muy joven a Dios; su hermano, San Sátiro, fue un gran apóstol y colaborador suyo. Pero, cosa rara, Ambrosio a los treinta y cuatro años aún no había recibido el bautismo.