Mostrando entradas con la etiqueta Urteaga Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Urteaga Jesús. Mostrar todas las entradas

URTEAGA JESÚS Siempre alegres

Este es el ambiente en el que vea a vivir; el mundo está lleno de gozos, esperanzas, angustias y lágrimas. Gozos, esperanzas, angustias y lágrimas que habremos de hacerlos nuestros porque somos cristianos, porque todo lo humano tiene resonancia en nuestro corazón. Nos lo he vuelto e recordar le Iglesia en el Concilio.
No te escandalices. Este es el mundo en el que has de vivir, un mundo con pueblos ricos y pueblos azotados por el hambre y la miseria; vivirás entre gentes cultas y millones de analfabetos; comprobarás que mientras hay hombres que conquistan el espacio, continúen dándose Injusticias a ras de tierra. Vivirás entre poderosos y débiles, entre hombres libres y esclavos, entre gentes que se quieren y gentes que se odien.



 

URTEAGA JESÚS, Cartas a los hombres

 Palabras que van dirigidas a los amigos de Dios y a los que querrían serlo, a padres generosos y a madres con hijas endemoniadas, a jóvenes podridos por la carne y a los que quieren realizarse en los grandes ideales, a los pobres y a los ricachones, a los tristes y a quienes les salta la alegría por los ojos, a los tacaños y aaquellos que tienen grande el corazón, a los envidiosos y a los que saben lo que es misericordia, a los laicos, a los curas y a los obispos, a los perezosos y a los emprendedores, a los que viven en el mundo y a los pobrecitos que se encuentran en la cárcel.



Jesús Urteaga EL VALOR DIVINO DE LO HUMANO

 Hay demasiados cristianos somnolientos e indiferentes; hay demasiada gente que vive en superficie y no en profundidad, que se fabrica el ente ficticio de un Cristianismo a medida, a su imagen y semejanza, en lugar de conformarse en toda su propia vida a la luz del rostro de Cristo; todos estamos hoy día un poco tentados de conceder una excesiva importancia a la categoría de cantidad, en perjuicio de la pureza e integridad cristianas, olvidando que el reino de Dios radica y actúa sobre todo en la interioridad del alma que se da toda ella a Cristo.


LEER LIBRO