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BURGGRAF JUTTA Defender la vida

Cuando cayó el Muro de Berlín, Alemania Oriental fue, de repente, un Estado libre, en el que regían nuevas leyes. Entonces, se abrieron los archivos de la policía secreta, y se descubrieron —entre miles de otros asuntos vergonzosos— algunos hechos especialmente considerables, que apenas fueron dados a conocer a los ciudadanos. La policía secreta de la Alemania comunista había estado muy pendiente de la destrucción de la moral pública y privada en Alemania Occidental. Empleó métodos muy precisos para frenar la defensa de la dignidad humana, del matrimonio y de la familia. Así, por ejemplo, cada vez que alguien se pronunciaba a favor de la vida —en la televisión, en la radio o en algún periódico—, recibía severas críticas en casi todos los medios. Era llamado fascista, intolerante y arrogante; fue despreciado, ridiculizado y —finalmente— callado. Muchas de las críticas llegaron con un nombre falso de la Alemania comunista.


 


BURGGRAF JUTTA, Libertad vivida


 «Todos nacemos como originales y morimos como copias iguales», afirman los cínicos. Si damos una somera mirada a nosotros mismos y a nuestro alrededor, parece que no están muy lejos de la verdad. En nuestra sociedad técnicamente desarrollada, pero humanamente empobre­cida, existe una evidente uniformidad en el pensar, ha­blar, vestir, actuar y reaccionar. Paseando por las grandes ciudades constatamos que el ambiente es cada vez más ar­tificioso, la manipulación cada vez más agresiva. Con fre­cuencia, no tenemos ni tiempo ni ganas para cultivar la propia interioridad, nos dejamos arrastrar fácilmente por cada moda nueva que surge en nuestra cultura light y, en el fondo, no vemos que nuestra existencia tenga sentido, nada por lo que valdría la pena luchar y sufrir.


 

BURGGRAF JUTTA Conocerse y comprenderse

 El momento histórico en el que nos encontramos, nos invita a dirigir una mirada hacia atrás: hace dos mil años que Jesucristo caminaba por los senderos de la tierra. En Él, Dios mismo se ha hecho Hombre para liberarnos de todo mal y traernos la Buena Nueva del perdón. Y nosotros, los cristianos, ¿qué hemos hecho con las enseñanzas del Evangelio? ¿Hemos seguido los pasos del Maestro? ¿Hemos dado siempre un testimonio del amor, de la bondad y de la misericordia de Dios a todas las gentes?
La respuesta sólo puede ser un triste no. Ciertamente, los cristianos han llevado la luz de la fe a casi todos los rincones de la tierra y, a lo largo de los siglos, han hecho mucho bien a la humanidad. Baste recordar las innumerables instituciones sociales y educativas, el servicio a los pobres, la contribución al reconocimiento de la dignidad de la persona y, sobre todo, la generosidad de tantos hombres y mujeres que han sabido hacer felices a los demás en la vida diaria.


 



Jutta Burggraf TEOLOGÍA FUNDAMENTAL

En los comienzos de la Iglesia, San Pedro invitó a algunas comunidades cristianas que vivían en diversas regiones de Asia Menor a dar testimonio de su fe en Jesucristo: «(Estad) siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza». Esta tarea señalada por el Apóstol constituye el núcleo mismo de la Teología Fundamental.

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