La preocupación ecuménica, misionera y evangelizadora ha marcado profundamente su ministerio petrino. La Iglesia multiconfesional ha encontrado en él a un apasionado constructor de unidad. Los numerosos viajes a países en los que los católicos son una minoría absoluta son prueba de ello. El papa eslavo no pudo dejar de prestar atención a la Iglesia ortodoxa, que tenía sus propias raíces en la tradición bizantina eslava.