CABELLO MANUEL El cristianismo a examen
Aunque en nuestra «sociedad secularizada» solo un ínfimo porcentaje de ciudadanos se encuentra en condiciones de recitar el Credo, sigue de actualidad conversar con relativa frecuencia sobre religión. No es excepcional que en una reunión de amigos, en un estudio de televisión, en un blog o en un aula universitaria se aborden asuntos religiosos que vuelen más alto que el manido tema del poder del Vaticano. El desenlace de esas conversaciones, en las que se suelen escuchar opiniones muy variadas, suele ser un tolerante estar de acuerdo en el desacuerdo, que podría formularse así: «No hay nada más que discutir. A cada uno, su verdad: su religión, o su ateísmo, o sus dudas».

