La religión cristiana significa la presencia de la eternidad en medio del tiempo, y se mueve en la historia con la fuerza y bajo los ojos de Dios, que la ha originado y la guía. No es principalmente un depósito de energías éticas o sociales para la solución de problemas concretos del género humano. Su sentido último tampoco radica en actuar como factor decisivo de civilización, aunque su contribución en este campo resulta esencial para el desarrollo de la humanidad.
El Evangelio hace del Cristianismo una tradición religiosa que no es una simple religión positiva entre otras muchas. El Evangelio es pura religión en sí misma. Su centro es el misterio de Dios, que se nos acerca a los hombres rodeado de sus ángeles y de sus santos.