Siempre entusiasman las historias de personas que han llevado una vida diferente, apasionada: un revolucionario, un converso, un emprendedor, un misionero… Descubrir vidas que se dividen en un antes y un después. Con ese algo que les obligó a cambiar el paso. Y no te digo nada de las historias en que Dios se erige en protagonista dando golpes de mano. Porque Dios sabe también dar golpes de mano cuando es preciso.
Estas páginas tratan de esto último, de jóvenes a los que Dios ha seducido y se han dejado seducir, jóvenes que han sabido sacar brillo a lo que tenía un tono mate. Y tratan también de Dios, que los sostiene y alienta, y va actuando en ellos…