Desde su ordenación sacerdotal en 1910, Guardini se consagró a dos tareas complementarias: la pastoral juvenil y la formación universitaria en cuestiones filosóficas y teológicas. Tal empeño inspiró su trabajo como director del Movimiento de Juventud –a partir de mayo de 1927– y como catedrático de Filosofía católica de la religión y cosmovisión católica en la universidad de Berlín –a partir de la primavera de 1923.

