SIERRA GÓMEZ FRANCISCO 365 días con Jesús de Nazaret

Si observamos nuestras formas de actuar, verás con pena que tiendes y te dejas llevar por el gran mal que es no acoger a Jesús en tu vida. Él quiere estar contigo para hacerse caminante a tu lado, pero tú conviertes tu vida en rechazo, en indiferencia. Y con gran tristeza oyes: «Vino a su casa y los suyos no le recibieron» (Jn 1,11). Jesús siente una gran decepción porque tú tienes otras preocupaciones y otros quehaceres que te inquietan y te absorben.