Vivimos en una época que nos invita a sucumbir ante la oferta de placer fácil, virtual, que brindan los medios de comunicación. La consecuencia es una vida fracturada: alejamos el deseo sexual del amor; reemplazamos el deseo de conocimiento por el de distracción. Y en medio de la confusión de valores de nuestro tiempo, ¿es posible educar el deseo? Esta obra se adentra en la fascinante selva de los deseos humanos y nos enseña que la felicidad consiste en la administración inteligente del deseo: en haber alcanzado una buena ecuación entre lo que uno ha deseado y lo que ha conseguido.

