DERVILLE GUILLAUME Amor y desamor

 En tiempos antiguos, cerca de Sicar, probablemente al este de la Naplusa actual, Jacob había comprado un campo al pie del monte Garizim. Allí, hacia el mes de diciembre, Jesús, cansado de caminar, agotado, se sentó sobre el brocal de un pozo. Era mediodía. Un poco después, los discípulos se reunieron con Él. El Maestro suscitó asombro por partida doble: el de la samaritana, considerada por los judíos como ritualmente impura; y el de los discípulos, por verle hablando a solas con una mujer. No obstante, Él conocía muy bien la situación matrimonial de su interlocutora, y también la herejía de su comunidad, pero a pesar de ello le anuncia una fuente de agua que salta hasta la vida eterna: ha llegado la hora en que los muros del templo abracen al mundo entero, en una adoración en espíritu y en verdad.